Carolina Escobar: “Nací para ser mamá y me entrego al máximo”

Carolina Escobar Yo mamá

Tras más de una década en Estados Unidos, donde formó parte de CNN en Español, la periodista Carolina Escobar aterrizó en Chile hace un año junto a su familia para conducir el noticiero 24 horas de TVN. “Ha sido una sorpresa increíble como mis niños se adaptaron, están dichosos, siempre tuve el sueño que crecieran en mi país y lo estamos logrando”.

Si no hubiese sido periodista Carolina admite que feliz habría sido profesora de niños. Le apasiona la crianza de sus tres hijos y se define como una mamá cariñosa, creativa, activa y estricta. La disciplina y la vida sana son fundamentales en la formación de Tomás (10), Martín (7) y Emilia (5). “Me entrego al máximo, cumplí el sueño de ser mamá y me tomo la maternidad como un trabajo apasionante”.

Por Carolina Méndez, The Mama Store

¿Cómo ha sido el cambio de vida de Estados Unidos a Chile?

En Atlanta me hacía cargo de todo lo referente a los niños y en Chile, aunque tengo un trabajo tiempo completo, trato de estar con ellos lo que más puedo. El sábado en la mañana me levanto a prepararles desayuno y les hago caritas con frutas o waffles, hacemos picnic en el jardín de la casa, en la plaza o  visitamos una feria orgánica para buscar frutas nuevas. El cambio más grande para mis niños ha sido que acá tienen familia y eso ha sido maravilloso. En Estados Unidos buscaba reforzar los vínculos con llamados y con fotos de la familia. El vínculo que tienen hoy los fortalece y están dichosos; eso que la sangre tira es completamente cierto.

¿Ves un crecimiento para tus niños?

Absolutamente, en Chile los veo más independientes y contentos. En Estados Unidos éramos cinco,  esa era nuestra familia y acá se agrandó. Yo pensé que acostumbrarse a una sociedad distinta, a otro colegio y a nuevos amigos sería muy duro, pero ha sido muy enriquecedor. No han resentido mi ausencia. Diego, mi marido, como tiene un trabajo independiente, se hace cargo de ellos. Él ha sido un pilar fundamental para poder trabajar jornada completa. En Atlanta, Emilia (5) lloraba cuando tenía que salir de la casa y acá todos los días se despide feliz con un: “mamá que te vaya súper bien en la office”.

Sus días en Atlanta

Esta periodista vivió más de trece años en Atlanta donde trabajó para la cadena CNN en Español. Allá estuvo a cargo de programas de tecnología como “Adelantos” y de servicio como “En Familia”. Este último espacio tocaba todos los temas relativos a mujeres, niños y el grupo familiar. Aquí, Carolina se paseaba por temas que iban desde la psicología hasta la medicina, reproducción, sexualidad  y vida moderna. Para ella, este programa era perfecto, “como mi cuarto hijo”, recuerda.

¿Cuál crees que es la mayor diferencia entre la pediatría en Chile y Estados Unidos?

En Estados Unidos es una relación más impersonal. Tienes muchos momentos previos antes de visitar la consulta médica. Debes llamar a la enfermera y ella te pide todos los datos sobre el cuadro clínico de tu hijo antes de ser atendido. Aunque lógicamente siempre se resguardan en el caso que la enfermedad pase a mayores.  Además, puede ser un tema cultural, pero te enseñan a ser más maniática con la limpieza de los niños.  Todos los utensilios de los más chicos tienen que estar desinfectados de bacterias. En Chile los niños se meten todo a la boca porque así crean anticuerpos. Allá los preparan para el resfrío. En Estados Unidos a menudo ves la típica escena en la calle de una guagüita a “pata pelá” con un frío espantoso. Uno cree que se van a congelar y no les pasa nada. En invierno nosotros les ponemos a los niños gorros, guantes, orejeras y además los envolvemos en una frazada.

¿Cómo fueron tus partos en Atlanta?

Allá estás mucho más sola en el embarazo y en el parto que en Chile. En Estados Unidos no hay prenatal. El día que iba a tener mi tercera guagua, de la oficina me fui a la clínica. Generalmente 24 horas después te dicen que te vayas a tu casa. Es frecuente que el doctor no llegue al parto y que tengas tu hijo sólo con la matrona. No te espera un gran equipo médico como en Chile. Allá te aconsejan que no hagas tu última pujada a las 11:55 p.m. Te recomiendan que aguantes hasta las doce de la noche, porque de lo contrario, al otro día te tienes que ir a tu casa. A mí me lo advirtieron con mis tres hijos y los dos chicos nacieron después de la una de la madrugada.

“Disciplina con amor”

¿Cómo te defines como mamá?

Trato de ser muy acogedora, activa, creativa, pero también soy bien estricta.  Me entrego al máximo, siempre quise ser mamá, para mí fue un sueño hecho realidad; feliz hubiese sido profesora de niños si no hubiese sido periodista. Me encanta hacerles actividades, me parece muy importante que coman sano todos los días, que tengan suficientes horas de sueño y que adquieran hábitos. Además, me preocupo de sacarlos del televisor y que aprendan a ser independientes y a pensar.

¿Eres muy estricta?

Sí, pero aplico la disciplina con cariño. Aprendí de una teoría francesa que se llama Cadre que plantea la necesidad de tener una estructura firme dentro de la cual hay ciertas libertades. En este esquema un “no” es rotundo. Como papás decidimos las batallas que se pelean. En mi caso hay reglas  que no se transan como la hora de ir a acostarse o las comidas.

¿Qué consejo les darías a las mamás que trabajan jornada completa?

Creo que es fundamental  tener una mano derecha de confianza, eso me lo enseñó una amiga hace muchos años. Puede ser tu marido, tu nana, tu mamá, tu abuela o quien escojas. Lo primordial es confiar plenamente en esa persona. En mi caso es mi marido y mi mamá. Contar con un círculo de apoyo es fundamental para poder venir a trabajar todos los días.

¿Te contactas con tu casa desde tu trabajo?

Al principio llamaba mucho a la hora que los niños salían del colegio o para saber si habían hecho las tareas. Sin embargo, como mi trabajo es bien intenso, no tengo esos tiempos libres para contactarme. Al final opté por evitarlo. Estar pendiente constantemente no me hacía bien a mí ni a quien estuviera a cargo de los niños. Soy muy apegada a los horarios, a los esquemas y si llamas todo el tiempo desarmas las estructuras. Al final es un desastre, aunque lógicamente hay excepciones donde se pueden romper las rutinas.

¿Qué tal ha sido la experiencia de tu marido a cargo de tus hijos mientras trabajas jornada completa?

Maravillosa, Diego lo ha hecho espectacular en la forma que tiene de manejarse con los niños. Es muy importante que nosotras como mamás los dejemos ser papás. Las diferencias de estilos siempre van a existir, pero trato de darle su espacio, porque él toma decisiones familiares que son fantásticas. Para mis hijos ha sido muy enriquecedor salir de un esquema, que era estar con la mamá en Estados Unidos, y entrar a otro con el papá. No necesariamente el estilo que uno plantea como modelo tiene que ser el mejor o el único.

¿Cómo fomentas la independencia en tus hijos?

Me enseñaron a ser autónoma desde chica. A pesar de ser muy apegada a mi mamá, mamona, aprendí que uno debe ser responsable de uno y eso se lo transmito a mis hijos. Por ejemplo, en el verano todos los días hacían su cama, siempre se visten solos y ordenan su pieza. Cada uno es responsable de dejar su pijama en su lugar para que en la noche sepan en qué parte está. Además,  les pido que se vistan con tres colores y no con veinte. Cuando logran incorporar estos conceptos ellos se sienten más seguros y aumentan su autoestima. Los dejo elegir dos deportes al semestre, que hagan lo que ellos quieran, pero no tienen que dejarlos botados. Es fundamental entregarles autonomía para que puedan tomar decisiones en el futuro.

¿Qué estilo de alimentación tienes para tus niños?

Tienen absolutamente prohibida la comida chatarra y las bebidas no les gustan, no las han probado. Sólo una vez Tomás, el mayor, las tomó cuando estuvo enfermo. Les fomento que coman sano y hago el menú de la semana todos los domingos. Entonces les pregunto si alguno quiere algo especial para la semana. Mis niños comen todos los días ensaladas y pueden elegir qué vegetales le ponen. Hay un mínimo de tres ingredientes que deben agregar. Yo les ofrezco alternativas por ejemplo: choclo, zanahoria, tomate o palmito, entre algunos. Además, todos los viernes en mi casa hay una rica y sana pizza que prepara mi marido.

¿Cómo evalúas tu rol de mamá hasta ahora?

Creo, humildemente, que he tomado las mejores decisiones en el minuto oportuno. Me pude haber equivocado rotundamente, pero con la información bien fundamentada con la que conté, pienso que he decidido los mejores caminos para mis hijos.

Yo mamá

Para que coman ensaladas: Una amiga me dio una idea maravillosa, me recomendó que partiera dándoles siempre primero la ensalada en un plato chiquitito. Así, pongo todas las ensaladas en la mesa y cada niño tiene que elegir tres ingredientes de diferente color. Hay veces en que hago “el día de la ensalada” y ellos fabrican su propio plato. Saco toda la verdura que tengo, los niños cortan todos los vegetales con cuidado y preparan su propia ensalada. Esto los lleva a querer probar sabores nuevos porque se divirtieren en la elaboración.

No a los dulces: Cuando quieren comerlos, que es rara vez, les leemos los ingredientes. Siempre son azúcar y otros impronunciables, puros químicos y colorantes que son pésimos para la salud.  Les pregunto si piensan que les hará bien y les explico que lo que se meten a su cuerpo es como éste reaccionará. Después, los dejo a su elección y les pido que los coman con prudencia. Para Halloween, les propongo que el que quiera elija cinco dulces y quien dejó su bolsita en su pieza con los dulces restantes recibe un premio.

Entre comidas: No hay posibilidad de picoteo entre comidas, pero fruta siempre tienen permiso para comer. Es más, en la cocina tengo unos canastitos y tratamos de que siempre tengan una variedad de fruta. Son cuatro comidas al día y sólo en ocasiones especiales pueden comer algo chico, idealmente fruta y siempre trato de respetar los horarios de sus comidas.

Juegos y trabajo: Los aplaudo cuando juegan, andan en bicicleta, saltan el trampolín, van a la piscina, corren o cuando encuentran bichitos y hacen un mundo con ellos. Este verano trabajaron dándole comida al perro del vecino y limpiándole el jardín. Soy partidaria que los niños trabajen en este tipo de tareas; en Estados Unidos armaban turnos para entregar el correo que el cartero nos dejaba en el buzón, vendieron limonada en el típico puestito en la entrada de la casa y como vivíamos cerca de un anfiteatro, un par de veces armaron un “estacionamiento”en la entrada de autos y cobraron.

Actividades en conjunto: A los niños hay que hacerlos participar, ellos buscan la compañía. Si tú andas en bicicleta ellos van a querer andar, si tú te sientas todo el día con el celular evidentemente van a querer hacer lo mismo. Mis niños también tienen juegos en el teléfono, porque no es bueno que vivan aislados en un mundo que no existe. En los cumpleaños también comen dulces, pero ellos están informados y saben escoger.

Pataletas: Es bueno tratar de pararlas antes. Muchas veces depende del humor con que uno está y la situación. Para mí siempre ha sido muy importante no alterarles el sueño a los niños y que coman a la hora.

Tareas: En Estados Unidos los esperaba con un buen plato de fruta y algo rico como queque o galletas. Como ellos se venían en bus, al llegar comentábamos cómo había estado el día e inmediatamente hacían las tareas. También mientras se comían su snack les leía algún capítulo de un libro, del estilo Papelucho. La idea es crear el hábito de primero “haces lo que tienes que hacer y después lo que quieres”.

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