Carolina Verscheure: Los días de una mamá chilena en China

Desde el año 2012 Carolina Verscheure y su familia viven en Shangai. Mamá de Raimundo (5) Santiago (3) y Mateo (4 meses), esta ingeniera comercial nos cuenta cómo ha sido su vida en la ciudad más poblada de China. “Nos sentimos muy seguros viviendo aquí, podemos andar a toda hora por cualquier barrio sin miedo a robos ni asaltos. Además, disfrutamos recorriendo uno de sus tantos millones de parques o visitando algún museo; vivir en China ha sido una experiencia extraordinaria”, comenta. Seguir leyendo

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Por Carolina Méndez, The Mama Store.

Cuando Carolina Verscheure aterrizó por primera vez en Shangai tenía dos hijos, y el menor tenía sólo seis meses. “La llegada a China fue impresionante; con mi marido se nos ocurrió ir al zoológico con los niños y nos miraban “n”, era un día feriado, ¡qué grave error ir un día así!, “literalmente” había millones de chinos que nos perseguían para sacarse fotos con nosotros, éramos más atractivos que el oso panda del zoológico”, recuerda entre risas.

Y agrega: “Como mi hijo Santiago tenía unos ojos enormes, verdes, los chinos en la calle lo paraban para sacarse fotos con él. No están acostumbrados a ver guaguas en las calles, como ellos solo tienen un hijo, cuando nacen no lo sacan de la casa”, comenta.

Carolina y su familia llegaron a Shangai por el trabajo de su marido Ignacio Smith, ingeniero comercial, quien hoy trabaja en una exportadora de frutas neozelandesa en esta ciudad. En China, los días de Carolina están dedicados a ser mamá y aquí tuvo hace cuatro meses a su tercer hijo Mateo. “En Chile trabajaba full time, por lo que a los niños no los veía mucho; acá he podido disfrutar cada una de sus etapas. Es increíble como los niños se han adaptado. Al principio fue difícil, sobre todo para mi hijo mayor, porque no entendía nada en el colegio, pero a los seis meses ya estaba feliz”, cuenta.

En Shangai, que tiene más de veinte millones de habitantes, Carolina y su familia conviven a diario entre las voces del inentendible chino mandarían. “Algunos chinos hablan inglés y nuestro día a día es en inglés pero, por ejemplo, en los mercados hay que hablar chino y cuando no sabes las palabras, no te queda otra que actuar para darte a entender”, explica riendo.

¿Cómo fue el parto de tu tercer hijo en China?

El parto en general fue bueno, había escuchado tantas experiencias de otras amigas que me preocupé de encontrar una doctora china que hablara un buen inglés. Encontraba que era mejor alguien local, en el caso que hubiera algún problema. La verdad es que después de lo que he escuchado, Chile es el mejor país para tener guaguas en el mundo, porque te ayudan a ti como  mamá y a tu guagua.

¿Alguna anécdota que haya ocurrido en el parto?

Sí, (ríe) en el trabajo de parto no me pusieron casi nada de anestesia y me dolió muchísimo. Como la cabeza no me daba para pensar en inglés en esos terribles momentos, le gritaba por ayuda de mis dolores a la doctora china en español y obviamente ella no entendía nada (ríe). Además, hay varias cosas diferentes, en China a las guaguas las duchan cuando nacen, en cambio en Chile te dicen que no hay que bañarlas hasta que se le caiga el ombligo.

¿Qué ha sido lo más difícil y lo mejor de vivir en China con tu familia?

Lo más complicado ha sido la barrera del idioma y lo distinta que es la cultura. A veces quieres algo y es difícil entenderse con los chinos, porque piensan súper distinto a nosotros. Lo otro difícil es estar lejos de la familia y los amigos, ya que por la diferencia de horario con Chile hay problemas para comunicarse, además de las malas conexiones de Internet. Lo mejor ha sido la oportunidad de estar con los niños más tiempo,  viajar y conocer muchos lugares espectaculares. Y, como aquí viven muchas familias extranjeras con las que nos juntamos, los niños han tenido la oportunidad de tener amigos de distintas culturas.

¿Cómo lo han hecho con el idioma?

Desde que llegamos hemos ido aprendiendo de poco chino gracias a mi nana filipina que es espectacular, ella nos ha enseñado palabras de la vida cotidiana. Mis niños tienen todos los días clases en el colegio de chino y han ido aprendiendo de a poco. A Raimundo, que está en kínder le están enseñando a leer y escribir en chino. Yo he tomado clases, pero ahora que ya los niños están aprendiendo más, voy a empezar a estudiar chino en la universidad para poder apoyarlos en sus tareas del colegio.

¿Cómo es el sistema educativo en China comparado con el chileno?

El sistema chino es muy estricto, los chinos van a sus colegios, que son públicos, donde la educación y la historia que les cuentan a los niños está sesgada por lo que el gobierno chino impone. En el caso de los míos, van a un colegio inglés buenísimo que se rige por el currículum británico, son aproximadamente 15 niños por clase, tienen un profesor inglés nativo y además una profesora de chino nativa. Les hacen clases en los dos idiomas para que los niños vayan aprendiendo y como son pocos por clase tienen la suerte que los profesores se pueden dedicar a cada uno, siguiendo sus progresos. Son muy fuerte en deportes y música y desde los 7 años aprenden a tocar distintos instrumentos.

¿Cómo lo haces con las comidas de allá con tus niños? 

La verdad no los he presionado mucho con que coman comida típica china, ya que las texturas y sabores no nos gustan mucho. En la casa comemos comida tradicional chilena como carbonada o lentejas. Los niños en el colegio tienen comida china y occidental para elegir. De a poco han ido aceptando comidas orientales y ahora me piden “dumplings” que son unas masitas rellenas con verduras.

¿Cómo has visto a los papás chinos en la crianza de sus hijos?

La crianza es muy distinta al resto del mundo. Como la mayoría son hijos únicos, hijo de padres que también son hijos únicos, le dan mucha atención al hijo y generalmente este niño es cuidado por sus abuelos, ya que ambos padres trabajan. Al tener cuatro abuelos más dos padres, solo preocupados de él, son niños que tienen mucha presión social para destacar, generalmente están en clases de piano, natación, Kung Fu o fútbol, son muy exigentes con ellos.

¿Qué esperas de la experiencia que has tenido en China con tu familia?

Como familia, esperamos formar niños felices, consientes del mundo que están viviendo y que valoren lo que tienen. Que sean unidos entre hermanos y con los papás. De esta experiencia queremos principalmente darles a mis hijos la experiencia de conocer distintas culturas, aprender inglés y chino. En teoría nos quedan cuatro años más viviendo aquí, pero nunca se sabe cuánto más nos podremos quedar.

2 comentarios en “Carolina Verscheure: Los días de una mamá chilena en China”

  1. Sin duda lo mejor de la entrevista esta en la descripción objetiva del sin numero de desafíos que es necesario superar para vivir en China.
    Buena entrevista

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