Cómo sacar lo mejor de un niño tímido

La timidez es un rasgo más de la personalidad de nuestros hijos. Ni buena ni mala. Tan solo un factor más que debemos conocer para ayudar a nuestros hijos a desarrollarse equilibradamente. A veces, olvidamos esta faceta de su personalidad y les obligamos a hablar cuando no quieren, a actuar de una determinada manera que no es natural en ellos, presionándolos ante amigos y familiares… para que dejen de ser lo que son: ¡tímidos! ¡Cómo si serlo fuera un defecto o un problema! Seguir leyendo

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Si respetamos esta característica y actuamos en consecuencia, proporcionándoles espacio, tiempo y experiencias que les fortalezcan y no que les hagan sentir mal por ser como son, acabarán manejando su timidez como manejan cualquier otra faceta de su personalidad.

¿Quieres ayudar a tu hijo a manejar su timidez?

Acepta a tu hijo tal y cómo es. En realidad, ¿qué hay de malo en ser tímido? Es una faceta más de la personalidad de cada persona. Si se siente respetado, si no está presionado y se sabe especial, probablemente convivirá con su timidez con naturalidad y aceptación.

No emitas críticas negativas cuando sepas que no ha sido capaz de hacer una determinada tarea. No lo compadezcas ni le excuses para que no sufra. Simplemente, alaba su intento, ayúdale a detectar su error y anímale a buscar alternativas y conseguirlo en otra ocasión. Exactamente igual que harías con un niño sin timidez: educarlo para crecer.

Empatiza con él. Dile: “comprendo lo mal que lo has pasado” mejor que “lo que tienes que hacer es…”. Seguramente lo que tu hijo busca es comprensión, no soluciones.

Hazle saber que aprecias sus esfuerzos. La confianza en uno mismo es proporcional al reconocimiento que se recibe de las personas que son significantes.

Modela la capacidad de autorrefuerzo. Asegúrate que te escucha decirte cosas agradables cuando haces las cosas bien: “¡qué contenta estoy! ¡qué bien me ha salido!”.

Modela la capacidad de autocrítica constructiva. Asegúrate que te oye decir cuando te equivocas: “No me ha salido bien esta receta, me he equivocado pero la próxima prestaré más atención”.

¿Cómo actuar si…?

En determinadas ocasiones, obligamos a nuestros hijos a actuar en contra de su naturaleza. Generalmente nos sentimos violentos ante su falta de respuesta o su silencio y les forzamos a tomar decisiones apresuradas, muchas en contra de lo que realmente necesitan en ese momento. En estos casos, ¿el problema es la timidez o nuestra intolerancia o impaciencia?  Algunas ocasiones pueden ser estas:

Si no quiere hablar con una determinada persona, no le pongas en evidencia ni contestes por él.
Dale tiempo para responder. Una sonrisa tuya, un guiño o un gesto cómplice es todo lo que necesita para sentirse seguro. Si no quiere hablar, limítate a seguir la conversación y confía en que se unirá cuando esté preparado.

Si escuchas frases negativas que se dice a sí mismo (“soy tonto”, “no soy capaz”, “no puedo”) dile que tú no piensas lo mismo y dale ejemplos muy concretos que contradigan lo que piensa: “Yo no estoy de acuerdo; me acuerdo de aquel puzzle de 300 piezas que montaste tu solo; al principio tampoco creías que pudieras hacerlo y ¡lo conseguiste! ¡Eso me parece que no lo hace cualquier persona!”. Háblale de sus cualidades. Verbaliza con exactitud sus sentimientos y ante un “soy tonto” explícale que lo que quiere decir es “¡vaya! otra vez me he equivocado; tendré que concentrarme más la próxima vez”. No es lo mismo.

Si no se atreve a quedarse solo en un cumpleaños sin tu presencia, no le obligues. Acércate al objetivo final a pequeños pasos. Empieza por dejarlo solo en otras circunstancias parecidas como puede ser en casa de un abuelo, en casa de ese amigo pero cuando no hay cumpleaños… Ofrécele pequeños desafíos que estés segura va a poder superar antes de enfrentarlo a algo que le sobrepasa en esos momentos. Si a ti te obligaran a pilotear una nave espacial en estos momentos, seguro que también te sentirías incapaz.

Frases para motivar y frases para inhibir

Si por su timidez, siempre le estás diciendo lo que debe hacer o lo que deje de hacer, sin darte cuenta lo que haces realmente es desestimularle a tomar decisiones y arriesgarse. Cualquier niño, especialmente aquel que es tímido, necesita frases de reconocimiento, de valoración y de estímulo. Yo no soy tímida pero les aseguro que me encantaría oír más a menudo estas frases provenientes de mi entorno. La que más me gusta: “si me necesitas, cuenta conmigo” y “toma una decisión, confío en ti”. Con esta frase, quizás me animaría a arriesgar más…

Dile:

– ¡Pudiste hacerlo!
– Si me necesitas, estaré a tu lado
– Sigue así, lo haces muy bien
– Veo que cada día mejoras
– Sé que lo conseguirás
– Equivocarse es bueno; inténtalo de nuevo

No le digas:

– No te portes como un bebé
– Eres un miedoso
– ¡Estoy cansado de tantos miedos!
– Siempre igual, ¿cuánto te harás mayor?

Como dijo Albert Einstein, “Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido”.

Fuente: ¿Cómo sacar lo mejor de un niño tímido?, Autor Elena Roger Gamir, Pedagoga – Con la autorización de SoloHijos.com

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