Constanza León: “Teo es nuestro pequeño milagro”

El primer hijo de la periodista nacerá en diciembre. “Una bendición”, que ella dice, ya que llegó tras un complicado diagnóstico donde la esperanza de ser madre era casi nula. Seguir leyendo

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Por Carolina Méndez, The Mama Store

Fue en medio de unos exámenes de rutina que Constanza León recibió una noticia que ni sospechaba. No estaba en sus  planes inmediatos ser madre, siempre creyó que para eso tenía toda una vida por delante. “Nunca estuve muy segura de querer ser mamá tampoco, hasta que me encontré con mis índices de fertilidad casi inexistentes y se me vino el mundo encima… Un tiempo después, cuando supe que estaba embarazada, fue sólo llorar de felicidad”, comenta la editora de Espectáculos, Cultura y Deportes del diario La Segunda.

Para enfrentarse a la maternidad fue fundamental, asegura, el apoyo de su pareja José Miguel Verdugo, quién decidió rápidamente que sí iban a ser padres, que harían todo por intentarlo y comenzaron un tratamiento.  “Este hijo fue lo que menos esperábamos y, al mismo tiempo, lo que más hemos buscado en nuestras vidas. Decidió llegar cuando los exámenes nos tenían derribados. Yo no tenía más tiempo y todo se dio muy rápido. Encontramos el lugar y el doctor indicado. Cuando nos dieron los resultados nos costó asimilarlo, estábamos impresionados, conmovidos, porque era un primer intento con casi nulas probabilidades de éxito. Teo es nuestro pequeño milagro”, cuenta emocionada.

“Por eso siempre vale la pena recordar el chequeo permanente con un médico. Lo he hablado con mis amigas, es tan importante. Muchas postergamos la maternidad en estos tiempos. Y si algunas toman la decisión de no ser madres, bienvenida sea. Pero que no vaya a ser que lleguen las ganas cuando ya sea tarde. Mejor tener todas las cartas sobre la mesa y decidir a consciencia y con claridad sobre lo que podemos hacer al respecto”.

La periodista afirma que recibe a su primer hijo en la mejor etapa de su vida. “Cumplí 40 años recién y espero hayan llegado con la sensatez necesaria para ir tomando las decisiones correctas. Ya no fui mamá joven, pero tengo otras seguridades en la vida y otras certezas que espero poder traspasar a mi hijo. José Miguel tiene 45 y es ahora que nos cambia la vida. Lo comido y lo bailado para ambos ha sido bueno y cuantioso”.

Y agrega: “Ahora es tiempo de estar para Teo y activar todos los sentidos en esos rincones que teníamos dormidos (o en aquellos que pensamos ni tener) para ser los mejores padres a tiempo completo. Esa será nuestra batalla”.

¿Cómo resumirías tu embarazo?

Ha sido un camino increíble de aprender tanto cada día. De morir de amor con cada ecografía, de quedarme contemplando su carita hermosa y esa templanza única que nuestro hijo parece tener. Y de emocionarnos con cada patadita con la que nos responde a diario y nos anuncia su pronta llegada. Es, sin duda, lo más alucinante que me ha pasado. La llegada de Teo ha sido lo más bonito y lo más difícil que me ha tocado en la vida.

¿Qué significa para ti ser mamá?

Una bendición. Ha significado descubrirme a diario de una manera que nunca imaginé. Significa un cambio de prioridades absoluta y una responsabilidad enorme en el horizonte. Pienso cada día en lo que quiero para mi hijo, en su educación, en sus valores, en cómo hacerlo feliz, en cómo quisiera que estuviéramos yo y su padre toda una vida para él. Es emocionante y complejo porque no quiero fallar, pero nadie te enseña realmente cómo ser una buena madre. Creo que ni los libros, ni los consejos mejor intencionados, resultan tan bien como seguir al propio instinto. Si hay tanto amor de por medio, confío en que los caminos se van a ir abriendo como corresponde.

¿Cómo esperas la llegada de Teo? ¿Estás nerviosa, temerosa?

Todas las anteriores, nerviosa, temerosa y muchas cosas más. Pasa que todo este tiempo ha sido entrar en la dimensión desconocida. Nunca he tenido ningún vínculo especial con la maternidad, no he sido guaguatera, ni he tenido niños cerca jamás. Tengo unos sobrinos que adoro en Curicó, pero que veo muy poco. Mis amigas que son madre ya lo fueron hace mucho, entonces todo lo que significa un bebé, desde sus costumbres hasta los accesorios que necesitan, es un universo muy muy lejano para mí.

Y ni hablar de lo que es mudar….

¡Nada! La última vez que mudé una guagua fue a mi hermana Maca, ¡hace 30 años! Ahora ella está por ser madre por primera vez y sin duda es portadora de un chip maternal que es una fortuna. Y como sicóloga infantil, tiene una sabiduría ante todo lo que significa el mundo de los niños, de la que pretendo aprender cada día también. Ahí estarán juntitos Teo y Aurora para crecer juntos y hacernos crecer a nosotras también.

 ¿Sabes cómo será tu parto?

Imagino un parto respetado y amoroso. Conmigo participando cuánto más y mejor pueda. Hice un bello taller de preparación para el parto de Bárbara Ayala, psicóloga, doula y mi profesora de yoga para embarazadas. Ella enseña sobre Nacimiento Consciente, la fisiología del nacimiento, manejo emocional, manejo del dolor, involucramiento de la pareja y otros. Lo mismo con Bárbara Correa, mi kinesióloga, con quien me preparo con los talleres que imparte en Cekim, el primer centro kinesiológico de la mujer. Y si resulta que Teo debe nacer por cesárea, muy bien también, no creo en posturas combativas de ningún tipo, sólo en que sea lo mejor para él y su llegada al mundo.

¿Cómo crees que será Teo?

Lo imagino sabio y contemplativo. Generoso y bondadoso. Hermoso de cuerpo y alma. Probablemente, un niño inquieto como todos, pero que sin duda viene con una gran enseñanza para nosotros como familia. Él nos eligió como padres y eligió el momento en el que quiso venir, estamos aquí para aprender de él y para amarlo con locura cada día.

Entre kiwis, naranjas y chocolates

¿Cómo te has sentido?

A pesar de lo muy terrible que algunas amigas me advirtieron podía ser un embarazo, ha sido una maravilla. Soy muy afortunada, lo tengo claro. Nunca tuve malestares, ni sueño, ni agotamientos extraordinarios y mis nauseas fueron contadas durante los primeros tres meses. ¡Nada me cae mal ni sufro de ascos extraños! Intento mejorar mi alimentación habitual, pero ha sido todo bastante natural. Algo raro es que mi cuerpo me ha pedido a veces naranjas o kiwis, porque antes de estar embarazada, jamás comía frutas. ¡Y claro que le hago caso! Chocolates o antojos dulces habituales, se mantienen en mi dieta, lamentablemente.

Qué maravilla…

Sí, lo único que diría es que recién vengo saliendo de una Influenza que se me complicó, pasé un par de semanas muy agotadoras, pero Teo está perfecto. Gordito, sanito, parece que ni se enteró de mi enfermedad. La naturaleza es muy sabia y desde muy chiquitos saben protegerse como corresponde. Diría que recién ahora, con 30 semanas, mi cuerpo está resintiendo realmente el peso y los cambios más agotadores que son inherentes al embarazo.

¿Qué cuidados has tenido? ¿Algún alimento prohibido?

Los primeros tres meses fueron de mucho cuidado, me tomé algunos días de vacaciones para estar tranquila, asimilar nuestra nueva realidad, lidiar con los miedos y disfrutar de ese período más complicado. Mi doctor tomó todas las precauciones necesarias. Nada prohibido, ahora debo disminuir las grasas, porque mi colesterol se disparó. Obviamente, no ingiero alcohol y no fumo, lo que ya es un cambio de hábito nada fácil para cualquiera, pero en medio de este proceso de felicidad se me ha dado muy natural.

¿Cuáles serán los infaltables en tu maternidad?

No tengo idea, estoy en eso. Ya aprendí de coches -elegimos un Cybex que nos encantó- y cunas, -compramos una linda colecho después de mucho-, pero ni siquiera hemos entrado en el mundo chupetes y mamaderas. Mandamos a hacer una cómoda mudador, que espero usar como corresponde, aunque varios amigos ya me han dicho que al final terminas mudando en la cama. Veremos. Más allá de los accesorios, sueño con que mi hijo se haga prontamente de horarios para dormir y con que disfrute de una buena siesta de fin de semana, como yo (risas).

¿Qué esperas de tu lactancia?

Tengo mucho que aprender al respecto. Espero conseguir una lactancia exitosa y poder responder a la libre demanda de Teo en sus primeros meses. Pero soy muy respetuosa de quienes no pueden amamantar por distintas razones, y que pueden y deben vivir sin culpas. Creo que el apego no pasa exclusivamente por darle más o menos leche materna ni por entrar en estas discusiones que se arman en redes sociales entre bandos polarizados y sin concesiones. Hay mucho por hacer para cuidar y fortalecer el vínculo. Yo siempre bromeo con lo mamona que soy con mi madre que nunca tuvo leche. Sin embargo, la relación supo construirla de otra manera, brindándome seguridad y amor, como yo también espero saber hacerlo con mi hijo.

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