Consuelo Méndez: “Tener mellizos es doblemente enriquecedor”

Mamá de cuatro hombres, Consuelo cuenta la “titánica” y extraordinaria experiencia de criar por partida doble a Tomás y Francisco de siete años. “El esfuerzo es grande pero, sin duda, ha valido la pena, ellos llegaron para alegrarnos la vida”, admite. Seguir leyendo

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Por Carolina Méndez, The Mama Store

Consuelo recuerda cuando se hizo su primera ecografía, acompañada de su marido, y el doctor les comunicó que no era un hijo sino dos los que esperaban. Ella es gemela y su mamá también tiene una hermana melliza por lo que este embarazo doble venía a coronar una familia con nacimientos múltiples. “Estábamos tan felices, pero un poco nerviosos de la doble responsabilidad que veíamos como papás primerizos”, comenta.

Consuelo, quien por ahora está dedicada a sus niños, es mamá de los mellizos Francisco y Tomás (7), Martín (4) y Andrés (2). Sus días los pasa corriendo de un lado a otro para recogerlos en el colegio, llevarlos a sus actividades sociales, deportivas o las consultas médicas. “Mi mundo gira en torno a ellos, es cansador pero vale la pena”, admite.

Por partida doble

Como mamá primeriza y de mellizos, Consuelo cuenta que su experiencia no estuvo exenta de desafíos. “Cuando son dos guaguas es muy duro porque todo es doble y al mismo tiempo; en varios momentos me sentí superada. Agradezco porque siempre he tenido ayuda y apoyo de mi marido, pero hubo capítulos de colapso y angustia. Pero cuando empezaron a crecer todo fue fluyendo y nos acostumbramos a la crianza por dos”.

Al recordar su embarazo se remonta a días de mucho sueño y de algunos antojos que la hicieron subir cerca de 18 kilos (Francisco y Tomás pesaron 3 kilos y medio cada uno). “Tuve cesárea y los días siguientes fueron los más complicados. En la clínica me sentía pésimo, y con un dolor espantoso tenía que darle pecho a los dos”.  Amamantarlos, asegura, fue su gran tema como mamá de mellizos. “Siempre les di pecho al mismo tiempo, lo que me permitió apegarme a un horario de alimentación. Además, compré una almohada especial que fue muy útil”, explica.

Consuelo enfatiza que uno de los momentos más fuertes fue la llegada de la clínica a la casa junto a su marido y sus mellizos. Reconoce que desde que pisaron el departamento experimentaron una serie de sensaciones sobre la nueva vida que comenzaba con la llegada de sus hijos. “Sentíamos un gran amor por estas dos guagüitas tan chiquititas, así como también un poquito de miedo por lo que venía, era una gran responsabilidad, además de un agotamiento memorable”, dice sonriendo.

Los primeros días de los mellizos pasaron entre chupetes, mamaderas, pañales y mucho esfuerzo. Sin duda, una etapa muy desgastadora, donde ella dice que la palabra clave fue “organización”. “Lloraba uno y luego el otro, tenían cólicos, y yo no sabía qué les pasaba, había que tener varias manos para atenderlos. Agradezco que tuve ayuda externa y de mi marido; él siempre ha estado conmigo apoyando en todas las etapas”.

Francisco y Tomás son completamente diferentes. Desde el aspecto físico hasta la personalidad. “Como yo tengo una hermana idéntica, traté de no hacer lo que mis papás hicieron con nosotras en esa época. No los visto iguales ni están en el mismo curso. Es esencial que cada uno conserve su identidad, que sepan que son únicos y especiales”, asegura.

Consuelo cuenta que una de las situaciones más complicadas es cuando los mellizos pelean, porque al tener la misma edad e intereses, los conflictos se agradan. “Cuesta que cada uno genere sus espacios. Muchas veces los dos quieren todo al mismo tiempo” y agrega, “frecuentemente tenemos que comprarles las mismas cosas para que no se arme un caos”.

Asimismo, ella asegura que su vivencia como gemela ha sido fundamental para educar a sus mellizos. “Mi historia con una hermana idéntica me ha servido de gran ayuda para criar a mis hijos. Ellos saben que vinieron juntos al mundo y que los une un lazo de por vida. Les he enseñado que tienen que conservar esta unión como el regalo más especial que Dios les dio”, concluye.

Yo mamá

Saca Leche: Invertí en uno de buena calidad, automático, que me permitió guardar la leche cuando tenía que salir de la casa. Además, hablé con una consejera de lactancia para aprender el proceso de amamantar a los mellizos, lo que fue una tremenda ayuda.

Rutinas: Desde muy chicos les tengo una rutina idéntica para los dos en horarios de sueño y comida. Siempre han dormido en la misma pieza y rara vez uno despierta al otro.

Identidad: Trato de que cada uno tenga sus propios amigos. En la semana acostumbran convidar a quienes ellos quieren a la casa.  No les digo “los mellizos” y  los llamo por sus nombres, para que se sientan únicos.

Tiempo para uno: Cuando eran guaguas no tenía muchos espacios para mí. Recuerdo que hasta bañarme era una acción titánica, pues dependía que hubiese alguien en la casa para ayudarme.  Es esencial que como mamá tengas tu espacio. Los descansos, aunque sean cortos, son clave, te renuevan y te llenan de energía. También tener algún momento de distracción, como salir a comer con el marido o tomar un café con una amiga, son un gran regalo para cargar fuerzas y continuar.

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