Felipe Vidal: “Mis hijos me enseñaron a disfrutar más la vida”

Papá de Elisa (13), Crescente (11), Jerónimo (8) y Lucía (4), el periodista de La RED reconoce que cada día aprende más como papá. “Dejé de ser el malo de la película, con tantas reglas que les impuse a los dos mayores, y ahora gozo con todas las tonteras que hacen; mis niños y mi señora me enseñaron a reírme y a gozar más la vida”. Y agrega: “Mis cuatro hijos son maravillosos, la mayor es muy madura, el segundo es muy tranquilo, el tercero adora los animales y la naturaleza, mientras que la más chica es una “safá”, cuenta entre risas.  Seguir leyendo

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Por Carolina Méndez, The Mama Store  

Felipe Vidal siempre soñó con tener una familia grande. Y si bien nunca pensó en la cantidad de hijos que tendría, sí sabía que quería un hogar lleno de vida con hartos niños y finalmente lo logró. “Aunque tengo una tendencia a la soledad, no soportaría llegar a la casa y no encontrar a nadie, para mí sería terrible”, admite.  Y es que al periodista se maravilla al ver las caritas de alegría de sus hijos cuando los reciben en las noches después de su trabajo en televisión. Al él le toca acostarlos luego que sus niños se bañaron, comieron e hicieron las tareas con la mamá. “A esa hora aprovecho de ver cómo están, que me cuenten cómo va el fútbol, las fiestas, los amigos, las tareas y lo que quieran”.

Al Felipe le encanta darles besos a sus hijos en la “despertá”, ese momento del día, dice, es impagable así como ir todas las mañanas a dejarlos a clases. Y aunque el trayecto desde su casa al colegio es corto, él estruja esos escasos minutos para saber más de sus vidas. “De repente en el camino ando mal genio, y ellos me dicen: “¡papá no te enojes!” y tienen tanta razón…  debo estar más alegre y participativo, lo que a veces me cuesta cuando ando muy cansado”, reconoce.Y admite que con el tiempo se ha esforzado en mejorar su rol de padre: “Al principio los papás somos unos super héroes, pero después, cuando los niños crecen, nos pueden ver como unos tontos que no entendemos nada; por eso hay que buscar la sintonía con ellos, hay que ponerse a su altura y hacer la pega”, sostiene.

Los fines de semana el periodista disfruta con sus niños en alguna plaza de su barrio o llevándolos al estadio a ver a la “U”, el equipo del cual es fanático. “Soy flojo para los panoramas más elaborados, mi señora tiene más alma de boy scout. Pero les preparo asados o voy a comprar al supermercado con alguno para disfrutarlos por separado, es lindo como algo tan simple se convierte en un super momento para ellos”. Y también asegura que es cero machista y muy colaborador en las labores domésticas. “Me preocupo que mis cuatro hijos cooperen, les enseñamos que estiren sus camas, que preparen sus mochilas y que guarden su ropa, que sepan que nadie va a recoger las cosas que dejen tiradas por la casa”, recalca.

¿Cómo te consideras como papá?

Con los dos mayores fui muy estricto, muy de reglas; pero con la Lucía y Jerónimo, los menores, cambié y ahora estoy mucho más relajado. Siempre he tenido el papel del malo porque soy más estricto y mi señora (Trinidad) es más buena, aunque según ella es igual de disciplinada que yo de lunes a viernes. La Trini es mucho más amorosa y yo soy más mañoso; por ejemplo les exijo que coman bien en la mesa, que no hablen con la boca llena y que no estén con el celular.

¿Tienes algún “mea culpa” con tu paternidad?

Uf……con los dos mayores tengo un sentimiento de culpa, porque cuando eran chicos pasé poco tiempo con ellos por mi pega y ahora ¡están tan grandes! La Elisa se está quedando alojar donde las amigas y los pololos van a empezar a caer;  ya se arregla y comparte ropa con la mamá. Cuando era chica  yo pensaba en todo esto y me daban tiritones, pero ahora lo veo como parte de la vida.  Lo que no quiero es que ella se adelante en sus etapas, está bien que salga, uno tiene que confiar en los niños, pero siempre la voy a ir a dejar y buscar.

¿Te preocupas de pasar tiempo con cada uno de tus hijos?

Sí, me encantaría ir a comer semanalmente con cada uno por separado, pero muchas veces, por sus actividades y las mías, es imposible. Obviamente con los dos mayores debo insistirles para sacarles más información sobre lo que les pasa, en cambio con los más chicos les hago dos preguntas y me cuentan la vida entera. Sí, ejerzo mi rol de comunicador y soy muy respetuoso de sus libertades individuales. Además, creo que la mejor manera de comunicarme con ellos es preguntándoles para que sepan que tengo interés en ellos. Me importa lo que mi hija habla con sus amigas y no es de copuchento, es porque necesito entenderla. Ella me cuenta bastante, aunque sé que habrá algunas cosas que no me dirá ni ahora ni a los 21 años, porque los hijos tienen pactos no firmados que ellos siempre van a manejar.

¿Qué valores son importantes para ti en su educación?

Me interesa que entiendan que son privilegiados y que tienen que dar gracias por todo lo que tienen. No quiero que vivan en una burbuja, eso me exacerba, deben entender que la vida no es “jauja” y  aprender a trabajar con esfuerzo y responsabilidad. Además, que valoren la relación entre ellos como hermanos y que sepan que, ante los tropiezos de la vida, siempre estará incondicionalmente la familia.

UN PAPÁ EN LA NOTICIA

¿Cómo manejas tu rol en televisión después de ser papá?

No es que me cuide, porque sería poco espontaneo, pero tengo la responsabilidad  de saber lo que digo y en ciertos temas me preocupo de no romper mi línea editorial. Trato de resaltar la razón por la cual estoy en televisión, de conservar mi rol informativo y mi opinión en la polémica noticiosa. Si hay que jugar y bailar lo hago, pero soy responsable de mis conductas porque no quiero que alguna vez un adulto les comente algo de mí a mis hijos, no quiero exponer a mis niños.

¿Cómo les muestras las noticias del mundo?

Ellos me ven permanentemente conectado a la información, leyendo los diarios, escuchando la radio y los hago partícipes de mi labor. Al mayor le encanta ver la sección deportes en el diario, pero además lo incentivo a que lea las otras páginas y que lo haga en voz alta.  Trato que vean  las noticias cuando están conmigo; ellos me preguntan mucho y si hay un tema policial yo se los explico. Los cuido de la exposición informativa y soy muy “regludo” en que no ven programas después de las diez de la noche.

¿Cómo controlas el uso de la tecnología con tus hijos?

Soy muy anti Facebook y computadores; además soy muy medido para el uso de todos los medios de comunicación, este control lo aplico en todo orden de cosas, no es de avaro, pero si toman bebidas que sea una, no dos ni tres. En la tecnología cuando mis hijos van donde los amigos sé que no puedo controlar las horas de Internet o de  Play que usarán. En mi casa mis niños no conocen mi celular y tengo un I Pad que a veces se los presto los fines de semana con juegos establecidos, pero ellos no pueden bajar ninguno, porque están con clave.

 

“APRENDÍ A NO SER TAN APRENSIVO”

Cuando Crescente tenía un año y medio se cayó a una piscina. Una experiencia traumática que tuvo a su segundo hijo  “literalmente muerto sin respirar”. Milagrosamente esa tarde de otoño pudieron salvarlo a tiempo, pues el suegro de Felipe lo reanimó gracias a lo que quedó sin ningún daño neurológico. “En la clínica nos dijeron que había estado mucho rato en el agua por las muestras de sangre que le realizaron, pero gracias a Dios sólo estuvo un día internado y luego se recuperó”.

¿Qué lección sacaste después del accidente de tu hijo?

Primero a no ser tan aprensivo y que las medidas de seguridad como las rejas o las pulseras en los tobillos no sirven de nada, porque lo que realmente ayuda es entregarles herramientas a los niños. Yo sé que hay muchas personas que no tienen qué comer como para pagar clases de natación, pero si alguno tiene la posibilidad de contratar un curso que lo haga o que se dé el tiempo como papá para enseñarle a nadar a su hijo, es la única posibilidad que un niño en una situación límite se puedan salvar. Evidentemente después de lo que le pasó a Crescente me sentí realmente papá y aprendí a valorar el hecho de tener hijos; para mí y mi señora, afortunadamente ha sido fácil tenerlos, pero sabemos que para muchas parejas puede resultar imposible.

Ahora te cuesta menos contar este accidente…

Aunque en un principio traté de no hablar de este tema después decidí hacerlo para aconsejar a las familias a que estuvieran más alertas.  Ahora lo comento porque Crescente está más grande y lo hago para que se tome conciencia que al mínimo descuido los niños pueden tener accidentes. Esto no tiene que ver con ser aprensivo, yo lo era e igualmente se me cayó un niño a la piscina.

¿Qué has aprendido de tus niños?

Cuando fui papá me puse más pesado y parecía jefe de regimiento, pero con los más chicos aprendí a reírme con lo que dicen, a entender cómo ellos razonan; es muy lindo porque tiene que ver con su ingenuidad pues no están contaminados con nada. Como periodista me encanta escucharlos y explicarles la realidad en que vivimos, aunque a veces me pueden encontrar un poco latero.

¿Cuál es el desafío que te quieres proponer como papá?

Quiero escucharlos, acompañarlos y hacerlos más partícipes de mis tiempos. Por ejemplo si estoy leyendo que ellos también lean al lado mío. Quiero estar más en sintonía con ellos y no ser tan estricto.  Mi señora tiene una paciencia infinita y hemos trabajado muy bien en equipo pero la capitana siempre va a ser ella. La Trini tiene un lado mucho más desarrollado en la comprensión con los niños y si yo como papá flaqueo ella siempre está, tiene una paciencia infinita, es muy mamá, su vida son sus hijos.