Fernanda Poblete: “Mis hijos son los máximo en amor”  

Fernanda Poblete, nutricionista, es mamá de Mateo (5), María Gracia (3) y Clemente (1). Con tres hijos seguidos ella cuenta que aprendió a ser “tolerante, paciente y organizada”. “Mis niños son lo máximo en todo tipo de emociones, sensaciones y reacciones. Ellos son lo máximo en ternura, lo máximo en colmar la paciencia y lo máximo en amor”, comenta. Seguir leyendo

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Por Carolina Méndez, The Mama Store

Cuando a Fernanda le toca hablar de cada uno de sus hijos tiene la “película” muy clara. “Mateo es súper inteligente e intenso, quiere saber de todo y los programas de ciencia le fascinan. María Gracia es la alegría del hogar, es muy divertida y femenina y tiene un lado aventurero como un niño, hasta le encanta trepar árboles. Cleme tiene una paciencia de santo, Mateo cuando juegan con él lo aplasta, María Gracia juega con él a las muñecas, sus hermanos lo despiertan y él no dice nada, sólo reclama cuando está muy colapsado”, comenta Fernanda quien también es instructora de zumba y hace clases dos veces a la semana, lo que para ella es “la mejor terapia” para ser una mamá con más paciencia después de haber liberado tensiones con sus clases.

Fernanda fue mamá a los 24 años y dice que todo lo que creía antes de la maternidad es muy distinto a lo que piensa hoy. “Mi vida cambió radicalmente, antes era más idealista, pensaba que las mamás disfrutaban todo el día de sus hijos, creía que era más fácil. Se me ha hecho difícil, pero no imposible. Tengo tres niños muy seguidos y es realmente agotador; igualmente los amo, los adoro y si salgo sola los extraño muchísimo”.

Así como Fernanda fácilmente define a sus hijos, recuerda cada nacimiento de sus niños como un momento muy especial. “Mateo nació en Concepción y viajé sola en avión desde Santiago un miércoles con tres centímetros de dilatación. Ahora que miro atrás no sé cómo pude hacerlo (exclama). Mi marido, (Gabriel) llegó el viernes en la noche para que Mateo naciera con una inducción programada que fue muy rápida y entretenida, nos reímos mucho con el equipo médico en el parto”, recuerda.

Con María Gracia, reconoce que estuvo un poco asustada porque el parto fue completamente natural. “Las contracciones fueron cada vez más fuertes, dolorosas e invalidantes. Ese día mi marido tenía un concierto que esperaba hace mucho tiempo y yo me fui a la casa de mi mamá. Comencé a monitorear las contracciones, me fui a la clínica y tuvieron que llamar a Gabriel, que recién había llegado al frente del escenario”, cuenta.

En cambio, con su tercer hijo Clemente, debió hacer reposo, lo que no fue fácil teniendo a Mateo y María Gracia de vacaciones. “También planificamos una inducción, nunca rompí bolsa y Cleme salió envuelto en una tela transparente, algo blanquecina, fue un parto precioso”, dice.

¿Cómo te defines como mamá?

Supongo que soy una mamá entretenida, ordenada, organizada y estricta, algunos me han dicho que soy paciente, aunque no estoy tan segura de eso. Muchas veces los trato como “adultos” pidiéndoles que hagan algunas cosas o tomen responsabilidades; a veces pienso que es mucho, pero después entiendo que son capaces de hacer eso y mucho más.

¿Eres mamá culposa?

Absolutamente (exclama), pero en algún momento una amiga me dijo: “Si la mamá está bien, los niños están bien” y esto lo repito como mantra cada vez que salgo sola. Claro que no siempre tiene buenos resultados y termino llamando a media tarde para saber cómo están. Solo cuando es absolutamente necesario salgo sola, sino me llevo a Mateo o María Gracia. Me siento culpable que estén sin mí en la tarde, aunque mi nana siempre me dice que se portan mejor cuando yo no estoy.

¿Qué ha sido lo más lindo y lo más difícil de ser mamá?

Lo más bonito es verlos crecer. A veces los observo cómo hacen las cosas y me llena de orgullo verlos independientes dentro de sus capacidades y cómo van aprendiendo en el colegio o el jardín cosas que jamás pensé que podían hacer. Lo más difícil ha sido postergarme en muchas cosas. Decidimos tener niños al poco tiempo de casarnos y eso significó limitar mi desarrollo profesional, he querido seguir estudiando y no he podido, porque no tengo tiempo.

¿Eres de reglas con los niños?

Sí, a veces muy duras y firmes, he tenido que aprender a flexibilizar. Pero creo que las normas son parte de la vida, sino todo sería un caos. Si ellos han sido irrespetuosos o han peleado mucho, no me hago ningún problema en poner límites. Me da mucha pena, pero entiendo que es para educarlos. Las mamás somos para educar y eso, sin duda, puede hacernos ver como las malas de la película. Mi marido es mucho más permisivo que yo y a veces topamos en eso, pero no es un gran problema.

¿Tus niños tienen responsabilidades domésticas?

De a poco estoy dándoles tareas en la casa, acorde a sus edades. Por ejemplo, Mateo debe hacer su cama el día domingo, si quieren salir a jugar deben recoger los juguetes, antes de salir al colegio o jardín deben poner sus colaciones en la mochila y si ensucian algo ellos deben limpiar.

Como nutricionista, ¿Cómo eres con la alimentación de tus hijos? 

En general no soy estricta. En mi casa se habla de “cochinadas” en vez de “cositas ricas”. Tengo una caja de “cochinadas” que tiene galletas (sin relleno), algunas gomitas y de vez en cuando hay papas fritas. Casi nunca compro snacks salados o dulces, porque si hay, los comemos. Si los niños van a un cumpleaños comen papas fritas, dulces y toman bebidas. Cuando celebro los cumpleaños intento tener cosas saludables como brochetas de fruta, sándwich y jugo en vez de bebida. En general los niños comen de todo y variado (legumbres, pescado, frutas y verduras de todo tipo), por lo tanto no me preocupa que coman “cochinadas” de vez en cuando.

¿Cómo les has enseñado a que coman sano?

Desde los seis meses, cuando empiezan a comer, les hago las comidas súper variadas. Cada vez que cocino es con verduras diferentes, incluso le pongo betarraga, espárragos y champiñones. A los nueve meses ya les doy legumbres, le pongo cebolla y algo de condimentos suaves para acostumbrarlos a las comidas de la casa. A los diez meses ya comen de todo. Si les salió un par de dientes les empiezo a dar ensaladas como betarraga cocida, tomate, palta o zanahoria cocida. Es la única manera de enseñarles que las ensaladas son parte de cada comida y que los sabores son diferentes. Además, eso ayuda mucho para salir de la clásica lechuga, tomate o palta.

¿Cómo incentivas la actividad física?

Me preocupo que los niños estén el menor tiempo posible sentados viendo tele. Si bien muchas veces salva, lucho constantemente para que jueguen, vayan a la plaza o se suban a la bici. Creo que el problema de la obesidad en Chile tiene que ver con que no nos movemos lo suficiente porque nos molesta transpirar, porque nos duelen las rodillas, porque hace frío o no hay tiempo, entre otras excusas.

¿Cómo te imaginas a tus hijos cuando grandes?

Sólo nos interesa que sean niños felices, con valores firmes, respetuosos y responsables; el resto es sólo para la decoración.

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