Intolerancia a la frustración infantil y sus consecuencias en la adultez

Los niños que la sufren experimentan emociones negativas intensas, como enojo, ira o tristeza cuando no se les da lo que ellos piden. Perder en un juego o que no les compren el juguete que desean puede producir en ellos una baja tolerancia a la frustración. La psicóloga Macarena Atal, terapeuta infanto-juvenil y directora del Centro para niños y adolescentes Inserta La Dehesa explica que aprender desde chicos a desarrollar esta habilidad permite enfrentarse positivamente a las distintas situaciones problemáticas que tendrán en la vida. Seguir leyendo

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Por Carolina Méndez, The Mama Store

¿Qué significa tener baja tolerancia a la frustración en un niño?

La tolerancia a la frustración se trata de poder manejar la impotencia que se siente frente a un obstáculo que impide alcanzar lo que se desea en un momento determinado; es una habilidad adquirida que consiste en enfrentar adecuadamente una situación que no resulta como se quiere. Cuando un proyecto o una ilusión no se cumple, los adultos y también los niños, pueden experimentar una baja tolerancia a la frustración, que en mayor o menor medida se presenta con conductas de rabia, tristeza, angustia o ansiedad.

¿Qué factores inciden en que algunos niños manifiesten esta baja tolerancia?

Algunos pequeños que tienen conductas más impulsivas o reacciones con altos grados de agresividad, pueden tener una baja tolerancia a la frustración y, por ende, una mala resolución de los conflictos. Cada niño es diferente y esto también depende de los factores biológicos, de su personalidad, como de su entorno más cercano.

¿Cómo los padres pueden lograr el desarrollo de la tolerancia a la frustración?

El modelo de cómo los papás enfrentan los conflictos es un aprendizaje que los niños incorporan a través de la observación e imitación. A los niños se les genera una gran confusión si sus padres les exigen algo que ellos mismos no pueden hacer. Los padres pueden ayudar a los niños a buscar distintas soluciones para poder enfrentar las situaciones que los aquejan. La finalidad de esto es que puedan encontrar otras alternativas a las conductas disruptivas que pueden tener. Si ellos  sobreprotegen a sus hijos y no les permiten equivocarse, es muy difícil que ellos puedan aprender de sus errores y que desarrollen una tolerancia frente a lo que les frustra.

¿De qué manera se puede apoyar a un niño en sus momentos de frustración?

El niño no sentirá temor si confía en que le darán la atención y el cariño necesarios para satisfacer sus necesidades. La estabilidad que se desarrolla con el tiempo infunde un sentimiento interno de seguridad. Al no sentirse amenazados por sentimientos de carencia, ellos desarrollan una flexibilidad emocional que tiene como respuesta la tolerancia exitosa de las experiencias nuevas. Es fundamental ayudar al niño a identificar las emociones que le sobrevienen en distintas situaciones para que pueda reconocer con más facilidad lo que lo aqueja y así exprese de la mejor forma posible lo que lo frustra. La validación de las emociones de los niños es fundamental en este proceso, ya que no negamos lo que les sucede sino que les damos una acogida cariñosa a lo que les ocurre.

¿Qué conductas de crianza favorecen esta baja tolerancia?

Si se quiere preparar a los niños para el futuro, los padres deben pensar en las habilidades de vida que desean para sus hijos en un futuro. Lamentablemente muchos no ven ese horizonte, sino que sólo se enfocan en el corto plazo. De esa manera ofrecen a sus hijos todo lo que desean sólo por verlos felices en el momento. La permisividad no otorga la contención necesaria y no da un margen predecible donde los niños puedan desenvolverse. Por otra parte si se es muy autoritario el niño se puede frustrar demasiado y puede tener una sensación de insatisfacción permanente, pues siente que no se tomaron en cuenta sus necesidades. Por esto es fundamental otorgarles límites firmes, pero contenedores.

 ¿Qué efecto tiene en la adultez no haber desarrollado la tolerancia a la frustración?

Puede tener varias consecuencias, entre ellas dificultad para tomar decisiones adecuadas y falta de seguridad en sí mismo, que pueden llevar a las personas a actuar desde la impulsividad o la ira. Además, pueden tener un menor desarrollo en sus habilidades sociales, ya que les es difícil postergar sus necesidades y por eso son personas menos empáticas. En casos extremos, si perciben que constantemente no obtienen lo que desean, pueden tener una sensación de fracaso permanente que puede conducirlos a la depresión, entre algunos problemas.

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