La siesta de tu hijo: una fuente de energía

La siesta, ¿es un hábito beneficioso? ¿Cómo saber el descanso que necesita cada niño? ¿Es verdad que si duermen al mediodía luego no concilian el sueño por la noche? Seguir leyendo

Siesta de los ninos

La siesta es un periodo de sueño diurno que aporta al niño una base energética que le ayuda a sobrellevar la información que procesa a lo largo del día, lo que le supone un considerable desgaste.

Antes del primer mes no podemos hablar de siesta porque el niño prácticamente lo único que hace es dormir.

A partir del segundo mes, la alimentación y el sueño están tan relacionados que es muy recomendable que los dos hábitos se adquieran al mismo tiempo. Para establecer cuántas siestas necesita nuestro hijo, nos basaremos en su ritmo de comidas. Mientras el niño vaya creciendo, las comidas se irán espaciando igual que las siestas. Las horas de sueño diurno se irán reduciendo mientras el sueño nocturno se alarga y se hace de un tirón. La siesta que sigue a la comida del mediodía es muy recomendable mantenerla como mínimo hasta los cinco años.

Algunos niños necesitan dormir muy poco durante el día, pero aunque así sea, es recomendable un rato de descanso después de la comida. Pasar todo el día sin una hora de siesta o de descanso no es aconsejable ya que al llegar la noche estará demasiado agotado para dormir bien. Si su hijo duerme la siesta dentro de las horas correctas, llegará a la noche cansado, pero relajado, y dormirá bien.

El momento más aconsejable para la siesta se sitúa hacia la 13:30 ó 14:00 del día, justo después de comer, para despertarse entre las 15:00 y las 15:30 horas.

¿Cómo saber si la siesta ha sido beneficiosa?

Regeneradora:

  1. El niño está más comunicativo
  2. Más activo
  3. Tiene ganas de jugar
  4. Tiene ganas de cogerlo todo

No regeneradora:

  1. El niño se muestra cansado
  2. Inquieto
  3. Llora
  4. Grita

Igual que con el sueño nocturno, es recomendable respetar un horario para la siesta: acostarlo y levantarlo cada día a la misma hora, e intentar que siempre duerma en el mismo sitio (cuna o cama).

Despertar al niño con tacto y sin prisas es muy importante.

 

Fuente: Con la autorización de SoloHijos (www.solohijos.com). Escrito por Ciara Molina García, Psicóloga.

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