Macarena Tondreau: “Me siento como una mamá primeriza”

La comentarista del matinal “Buenos días a todos” de TVN pasó más de cuatro años luchando para volver a ser mamá. Fueron ocho tratamientos de fertilidad hasta que por fin llegó Celeste, la primera hija con su marido el músico Alfredo Alonso. “Me cuestioné mucho por qué habíamos sufrido tanto para tenerla, pero hoy me doy cuenta que Dios la mandó cuando tenía que ser. Estoy demasiado feliz, me siento como una mamá primeriza”, asegura. Seguir leyendo

Macarena Tondreau embarazo

Por Carolina Méndez, The Mama Store

“El que quiere celeste que le cueste”, fue una de los dichos que ayudaron en la elección del nombre de la esperada hija de Macarena Tondreau y su marido Alfredo Alonso. “Nos costó ponernos de acuerdo, yo quería Amanda y él Celeste; finalmente lo escogimos por el color del cielo, de nuestros ojos, por la bandera uruguaya y principalmente porque si deseas algo tienes que estar dispuesto a jugártelas”, cuenta anecdóticamente.

Así de jugado fue este matrimonio para lograr convertirse en padres. No se dieron por vencidos, hasta que finalmente Celeste nació el 20 de junio pasado para completar la felicidad de la familia, integrada también por los hijos de Macarena Gianpiero (20) y Marttina (13). “Cuando la vimos por primera vez pensamos que al fin lo habíamos logrado, llegó nuestro pequeño milagrito y no parábamos de llorar; recién podíamos disfrutarla después de todos los años que luchamos para tenerla”. Y añade: “Estos días han sido increíbles,  ella es muy regalona, se porta súper bien y duerme harto en la noche”, dice.

Maca Tondreau con su bebé

Hace cuatro años y medio Macarena y su pareja decidieron que querían ser padres. “Como mis embarazos anteriores habían sido muy fáciles, jurábamos que en tres meses estaríamos listos. Generalmente te hacen esperar un año para ver si naturalmente puedes tener hijos. Como a los seis meses no pasaba nada, mi marido me dijo que nos hiciéramos los exámenes. Entonces, nos enteramos que no podíamos tener guagüita naturalmente. Cuando entramos al mundo de la infertilidad nos sorprendimos con la gran cantidad de parejas que estaban igual que nosotros”, relata Macarena.

El matrimonio comenzó el tratamiento de fertilidad con tres “Acercamientos”, que es cuando se introduce el espermio  y se acerca al ovulo. Luego, como no había resultados, pasaron a realizarse los ICSI (siglas en inglés de inyección espermática intracitoplasmática), procedimiento mediante el cual se inyecta, con una microaguja, un espermatozoide dentro del ovocito. La comentarista señala que cada uno de estos tratamientos, al tener un costo de cuatro millones de pesos,  es prácticamente imposible para la mayoría de las familias chilenas.

A raíz de su experiencia en estos procedimientos, Macarena decidió apoyar a la “Fundación Queremos ser Padres”, cuya misión es apoyar a quienes no pueden tener hijos y no cuentan con los medios económicos para financiar estos tratamientos. “Queremos que esto se codifique y que el Gobierno se ponga las pilas. Ha habido un pequeño avance con un pequeño porcentaje que cubre los “Acercamientos”, pero no cubre los ICSI. Lo más indigno es que te digan que no puedes ser papá porque no tienes plata, todo el mundo tiene el derecho a serlo”, reclama.

¿Cómo pareja de qué manera  vivieron el proceso de los tratamientos?

Fue una etapa dolorosa de inyecciones y cambios de ánimo. Yo estaba muy obsesionada en darle un hijo a Alfredo y a él le dolía verme sufrir. Recuerdo haber salido en pantalla varias veces sonriendo a pesar que dos horas antes me habían dicho que había perdido a mi guagüita, porque no había resultado uno de los tratamientos. Fueron momentos duros donde agradezco el tremendo apoyo de mi equipo de trabajo y mi familia.

Se apoyaron mucho entre ustedes…

Sí, totalmente, Alfredo era el que me ponía las inyecciones para los tratamientos, porque yo me desmayaba cada vez que las veía. Él fue un apoyo muy fuerte en todos los momentos. Yo tenía mucho miedo que los tratamientos nos dañaran la relación, pero nos unimos muchísimo como pareja y como familia. Mis hijos también vivieron el proceso. Aunque tratamos de no comentarles todos los tratamientos, ellos se daban cuenta de lo que pasaba cuando veían las cajas de  inyecciones en el refrigerador.

¿Cómo fue el proceso de fertilización?

Cuando íbamos en el tercer tratamiento decidimos que serían ocho y no había vuelta; aunque llegara el mejor doctor del planeta asegurándonos que el noveno resultaría, no seguiríamos. A las  dos semanas de pasar al séptimo, mi médico me dijo que inmediatamente nos pusiéramos en campaña para el octavo. En ese minuto yo había tirado la esponja y eso me ayudó. Me relajé porque ya no tenía la obsesión de quedar embarazada. Yo pensaba que el octavo jamás resultaría si los anteriores no habían funcionado.

¿En algún momento pensaron en adoptar?

Sí, mi sueño siempre fue hacerlo, estuviera casada o soltera. Cuando llevábamos un par de meses tratando de tener un hijo sin éxito, yo pensé que podía ser una buena alternativa. Sin embargo, a pesar que mis hijos tienen su papá, Alfredo sentía como si los hubiese adoptado, entonces para él  no era una opción, así es que seguimos luchando por tener un hijo biológico.

¿Qué consejos le darías a las parejas que están en esta situación?

Primero que todo, estar seguros de estar en una buena relación con tu pareja y apoyarse mucho. Hay muchas relaciones que se rompen en el camino. Además, aplicar la frase más estúpida que escuchado, pero que es muy cierta: no tener ansiedad, que me jugó en contra mil veces. El doctor me insistía que con el tratamiento que estábamos haciendo no había forman de no quedar embarazada y me recomendaba que me calmara.

¿De qué manera controlaste la ansiedad?

Entre el séptimo y el octavo tratamiento comencé a realizarme acupuntura con Verónica Poblete, enfermera de la Universidad Católica, que es la mejor del planeta. Esta técnica regula el organismo, que para embarazarse, debe estar equilibrado. Me ayudó muchísimo a embarazarme porque me sentí distinta. El primer día, Verónica me hizo sacar la lengua y me dijo que la tenía enferma. Yo no entendía qué tenía que ver esta parte del cuerpo. Cuando terminé la acupuntura me enteré que estaba embarazada. Entonces, mi lengua era de otro color, más rosadita, no me dolían los riñones, ni el cuerpo, me sentía fantástico y estaba esperando un hijo.

¿Cómo recibiste la noticia de tu embarazo?

Siempre esperé que si quedaba embarazada, le iba a regalar algo a Alfredo para darle la noticia. Recuerdo que el examen del octavo tratamiento me lo hice en la mañana y el resultado me lo entregaban esa misma tarde. Yo le dije a mi marido que me lo daban al día siguiente. Esa mañana salí de la clínica y le compré unos zapatitos de guagua de regalo. Más tarde, mi hijo Gianpiero me acompañó frente al computador a esperar el resultado online. Al leerlo rápidamente, la pajarona, me equivoqué. Al lado izquierdo siempre te ponen el resultado y al derecho el examen anterior. Yo leí primero el costado derecho, que salía negativo. Entonces, me lamenté muchísimo porque era nuestra última oportunidad. Pero mi hijo me gritó emocionado: “¡Mamá mira bien, está positivo! Llamé ahí mismo al doctor y me confirmó que estaba “demasiado embarazada”. También llegó mi hija corriendo a abrazarme.

¿Cómo se lo contaste a tu marido?

En ese minuto quería gritar de emoción, pero me aguanté porque Alfredo estaba en el segundo piso de la casa. Como justo el día anterior habíamos estado de aniversario de matrimonio le entregué los zapatitos como regalo. Entonces le pregunté qué significaban para él. Me respondió, algo triste y cansado, quizás que tal vez mañana seríamos papás. Ahí, saltando de felicidad, le conté que por fin tendríamos un hijo. Todavía me emociono cuando lo recuerdo. Alfredo abrazó los zapatos y estuvo media hora sin pestañear. Como no reaccionaba hasta casi pensé que lo había perdido de un ataque al corazón. Después me abrazó fuerte y lloró durante cuarenta minutos seguidos. Esa noche durmió aferrado a los zapatitos hasta el día siguiente.

Campaña Pro lactancia

Macarena asegura que para ella todas las etapas como madre han sido distintas. La opinóloga ha sido mamá a los 18,  a los 25 y ahora a los 38. “Cuando tuve mi primer hijo tenía todo un mundo que enfrentar. Me señalaban con el dedo y además debí trabajar para poder mantenerlo.  A pesar de todo lo disfruté y hoy tenemos una relación maravillosa. A los 25, con la Marttina, yo tenía mi empresa y tontamente no tomé ni el pre ni el postnatal. Erróneamente, no entendí que mi prioridad no era el trabajo, sino ser mamá”, comenta.

Macarena agrega que ella fue una de las mujeres que no se preocupó de dar una buena lactancia en sus dos embarazos anteriores. “No tenía mucha leche y como se me acabó a los tres meses, dejé de dar. Además, por ignorancia salí de la clínica con fórmulas”, se lamenta.

La comentarista esta vez se propuso darle a su hija todo el pecho posible. Por este motivo la marca Medela la contactó para encabezar una campaña pro lactancia. “Mi reciente embarazo fue muy esperado y lo aproveché a “concho”. Dado que han pasado 13 años desde que fui mamá por última, con esta hija me siento como primeriza. La Celeste está todo el día tomando pecho, estoy fascinada porque mi mayor susto era no tener leche”, advierte.

Y agrega: “Como comunicadora mi misión es dar a conocer todos los beneficios de la lactancia. Y luchar porque al fin se cree un Banco de Leche Materna, Chile es uno de los pocos países donde aún no existe uno”, explica.

¿Qué importancia tiene la lactancia para ti?

Dar pecho es una conexión única que nadie más en la vida puede tener con tu hijo. Además de los  anticuerpos que le entregas a tu hijo a través de la leche. Generalmente la matrona te dice que te pongas la guagua harto rato en el pecho o que tomes un antidepresivo para relajarte y que baje la leche, pero nadie te dice cómo preparase psicológicamente, que es lo más importante.

Mamá presente

Macarena Tondreau admite que “está en todas” en la vida de sus hijos. Durante los últimos años sale de su trabajo a las dos de la tarde, lo que le permite ir a buscar a su hija todos los días al colegio. “Yo decidí dedicar mis tardes a la Martina ciento por ciento. Soy más relajada con las tareas, pero igual les exijo a mis hijos, aunque ellos me han respondido bien. El mayor tiene 20 y ya está en la universidad estudiando ingeniería, él es muy  estudioso, sabe las reglas, y no debo repetírselas. Cuando maneja no toma, está pololeando y es tranquilo. La más chica es más regalona y compañera, estaba muy ansiosa con la llegada de Celeste. Tuve suerte, con los dos, han sido niños exquisitos”, cuenta.

¿Cómo te definirías como mamá?

Soy muy aprensiva, a veces más de lo que debiese. No me gusta que se caigan y estoy demasiado pendiente de levantarlos. Mis hijos no saben lo que es caerse y tener que levantarse solos. Por eso me da susto cuando el día de mañana yo les llegue a faltar. Debemos trabajar más este tema.

¿Qué valores les quieres transmitir a tus hijos?

Yo soy bien cristiana y siempre he acercado a mis niños a Dios. Quiero que ellos sientan su apoyo cien por ciento. Hoy tengo una muy buena situación económica que antes no tuve, pero no quiero que se alejen de la realidad de la gente. Estoy preocupada que ayuden, pero no sólo a sacar algo del closet, sino que lo hagan de piel y que se saquen la mugre por aquellos que lo necesitan. Mi hija está en un colegio integral con niños de todo tipo, lo que la hace más tolerante. No puedes meter a tus niños en una burbuja porque el día de mañana se rompe y si son de cristal…  Mis hijos están a prueba de todo.

¿Cómo te los imaginas a futuro?

Aunque suene cliché, quiero que sean felices y sanos. Uno les puede dar diez mil herramientas, pero lo más importante es que estén contentos. Yo los observo y veo a mis hijos completos, felices y agradecidos de la vida, además, tienen un corazón enorme.

Yo mamá

Con o sin chupete: Mi hijo mayor usó, la menor se chupó el dedo, no hay ninguna diferencia, estoy viendo lo que le acomode a Celeste.

Lactancia a libre demanda: Había sido demasiado ordenada con las papas, y eso me jugó en contra. El primer tiempo debe ser libre demanda para que uno tenga la suficiente leche y para que la guagua se acostumbre a tu pecho y se genere apego. La libre demanda no los va a malcriar.

Sacar de la casa al recién nacido: A mis dos hijos los saqué a todas partes los primeros meses. Ahora como anda tanto bicho, la estoy cuidando por lo menos el primer tiempo, que es cuando están más frágiles. Ojalá, en esta etapa cuidarla lo máximo y que la gente que vaya a la casa no esté enferma.

Almuerzos familiares: Los domingos, como regla, debemos almorzar todos juntos en la casa. Son nuestros días donde disfrutamos estar en familia. Además, todas las noches comemos juntos y nos contamos lo que hicimos durante el día, es necesario.

 

 

Un comentario en “Macarena Tondreau: “Me siento como una mamá primeriza””

  1. Me encantó la entrevista! a Macarena Tondreau!
    Felicitaciones a Carolina M, la periodista.
    Muy lindas las fotos también…. se ve radiante!

    Paulina W.

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