Magdalena Cárcamo, una mamá alegre y gozadora

La periodista Magdalena Cárcamo, mamá de Santiago (9) Dominga (7), Beltrán (5) y Miguel (3), se considera una mamá alegre y gozadora. “Trato de transmitirles que el optimismo es una virtud que nunca se debe perder”. Seguir leyendo

Magdalena

Por Carolina Méndez, The Mama Store

Magdalena levanta por las mañanas a sus cuatro niños, con el caos que eso implica. Cuenta que negocia, reta, hace cosquillas y corre más que el velocista Usain Bolt para llegar a la hora al colegio. “Los voy a buscar y almorzamos juntos conversando acerca de su día, sus amigos, mientras les pido que se coman todo, que no pongan los codos en la mesa, que usen la servilleta… (ríe). En la mesa ellos  pelean, se ríen, conversan y agradecen todos los días por la comida”.

En las tardes sigue la locura familiar, mientras hace tareas con el más grande sobre temas que nunca pasó en el colegio. A la hora de comida viene la “negociación colectiva” para que sus hijos se acuesten “a una hora decente”.

La periodista es una defensora de las familias grandes, aunque cuatro, insiste, “no es tan numerosa”. “Mucho me miran como si viviera en marte o fuera más valiente que soldado de Irak. Tuve un hermano al que adoro, pero me habría encantado tener más. Me gusta la dinámica de las familias grandes, las zapatillas heredadas, los choclones. Me llama la atención que la gente se sienta con el derecho a cuestionar algo tan íntimo y sagrado como lo es la maternidad”.

Reconoce honestamente, en tono de broma,  que muchas veces le sale la Quintrala que lleva dentro. “Pierdo la paciencia cuando no me obedecen y pelean. Me equivoco mucho y todo el tiempo, pero no soy culposa porque, de corazón, hago todo lo posible para cumplir con todos los frentes de la mejor manera. Y si les tengo que pedir perdón, no tengo ningún problema en hacerlo”

¿Tienes algún mea culpa con tu maternidad?

Tengo muchas cosas que corregir, pero como dije antes, no las relaciono con la culpa. Cuando trabajé mucho fuera de la casa fue porque no tenía otra opción y siempre pensé que al menos le estaba dando el ejemplo de una mamá aperrada. En los últimos años he tenido la suerte de tener pegas más flexibles y creo que me han caído del cielo, porque han calzado con minutos en los que mis niños me han necesitado más.

¿Cuáles son las claves para tener una familia numerosa?

Lo primero es estar de acuerdo con el marido (exclama). Es un trabajo de a dos y ambos tienen que estar convencidos. Estar muy conscientes que hay etapas agotadoras y que lo primero es cuidar el matrimonio. Darse siempre un tiempo para los dos, porque si el matrimonio anda mal, todo anda mal. Trabajar mucho en equipo, estar dispuestos a renunciar a ciertas cosas y vivir esta opción con alegría, porque ¡nadie nos obligó!

¿Eres de reglas con tus hijos?

Con las comidas no tengo mucho tema. Son flacos, super lecheros (me saldría más barato tener una vaca en el jardín) y poco mañosos. No comemos mucha comida chatarra, pero si un sábado se alimentan de salchichas no sufro para nada. Respecto al estudio estoy en plena formación de hábitos y me importa mucho que lean. No soy una mamá aprensiva y me encanta que los inviten e invitar. Con lo único que soy más restrictiva es con la tecnología, porque el control de los contenidos es mucho más difícil y me importa que no estén expuestos a cosas que no son para su edad.

¿Cómo los entretienes?

He aprendido que los niños son felices con mucho menos de lo que se piensa. Más que tantas cosas necesitan tiempo, oreja y amor. No es necesario llenarlos de panoramas, sino que hay que empeñarse más en armar una propia cultura familiar de conversas, complicidades y momentos enriquecedores.

¿Cómo es la rutina diaria de tus niños?

Todos ayudan de acuerdo a sus edades y talentos. Beltrán, es muy ordenado y siempre se hace cargo de limpiar la postguerra que dejan sus hermanos. Santiago ayuda con las leches, le encanta cocinar y siempre está pendiente de cuidarlos. He sido muy clara en que los papás somos nosotros y que aunque hay que trabajar en equipo, los que estamos a cargo de ellos somos los adultos. La Dominga ayuda con las bolsas del supermercado y el más chico, Miguel, por ejemplo, reparte los conforts en los baños. Pero, no somos la familia Von Trapp ni la Casita en la Pradera, algunas veces lo hacen felices y otras con el sudor de la frente.

Con cuatro niños,  ¿Cuándo dejas tiempo para ti?

Me importa mucho el tiempo para mí y lo considero fundamental para ser buena mamá. Salgo harto con mis amigas, me acuesto tarde haciendo las cosas que me gustan y si un día estoy colapsada me tomo la tarde para hacer algo que me relaje o distraiga. Los niños entienden que la mamá debe y necesita tener sus espacios para descansar y pasarlo bien. Algo que está demasiado cuestionado hoy por la sociedad y que me parece lo más normal del mundo.

¿Qué valores te gustaría transmitirles a tus niños?

Que sean apasionados por sus ideas, que las defiendan con respeto y se la jueguen por lo que creen. Que sean amantes de la verdad, la justicia y que sean sensibles frente a las necesidades de los otros. Que tengan una visión trascendente de la vida, porque nosotros creemos en Dios y la fe no ha ayudado mucho a construir un ideal familiar. Que sepan que entre los hermanos pueden existir peleas, pero que finalmente siempre estarán ahí para ayudarse y ser verdadero amigos. Que, ojalá, trabajen para hacer del mundo un lugar mejor y no pasen por la vida preocupados sólo de su metro cuadrado. Que sean excelente amigos, trabajadores éticos y que ante todo reciban y den mucho amor. Que dejen huella en el lugar del mundo que les toque estar.

¿Cómo te imaginas a tus hijos a futuro?

Entretenidos, cuestionadores, dispersos, buenos para disfrutar la vida, histriónicos y a varios con su volada personal como el teatro, la cocina o los animales. Que lo que elijan hacer en su vida lo hagan con excelencia, pasión y ante todo que tengan un corazón noble y preocupado por la sociedad que les rodea. Y que además me vayan a ver mucho cuando sea vieja y que, ojalá, me mantengan como una reina (dice en tono de broma)

¿Te gustaría agrandar la familia?

(ríe) ¡La media pregunta! No me gusta decretar nada en ninguna materia, porque la vida da muchas vueltas y que lata transformarme en esclava de mis palabras. Por ahora estoy muy bien cortando 50 uñas semanales.

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