Verónica Schmidt: Una mamá a toda prueba

La periodista de CNN y radio Infinita, Verónica Schmidt espera su segundo hijo para octubre. Mamá de Antonia (2 años nueve meses) dice que cuando habla de ella siente “un amor infinito y que el alma se le hincha de felicidad”. Al preguntarle qué nota se pondría como mamá, admite que no podría autoevaluarse. “Ser una buena mamá es una prueba que dura toda la vida y las notas se ponen cuando las pruebas terminan. Solo puedo decir que no escatimaré esfuerzos en tratar de ser todo lo que mis hijos esperan de mí”. Seguir leyendo

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Por Carolina Méndez, The Mama Store.

Al igual que en su embarazo anterior, la periodista y su marido no quieren saber el sexo del nuevo integrante de la familia y esperarán hasta que nazca para recibir esa gran sorpresa. Lo que ya saben es que si es niñita se llamará Elisa y si es hombre será Vicente.

Bajo esta premisa, Verónica recuerda el parto de Antonia como una de las “experiencias más lindas”. “Con mi marido íbamos camino al quirófano pensando cómo lo llamaríamos si era hombre. Mi doctor fue fundamental en que ese momento fuera adrenalínico. Recuerdo que dijo: “estamos listos, ¿qué dice la mamá?, ¿hombre o mujer?” Y así, cada una de las personas que estábamos en pabellón contestó y todos dijimos: “es hombre”. Él levantó la guagua y dijo: “¡todos se equivocaron, es una linda niña!.”

La periodista, que vive en medio de la vorágine noticiosa, dice que no es una mamá culposa, porque cada momento que tiene fuera de sus obligaciones lo dedica a su familia. “Tengo la tranquilidad de poder decir que cada minuto disponible es para ellos”, asegura.

Esos minutos de complicidad son los que vive a diario con Antonia. Juntas les gusta ir a la plaza, nadar en una piscina, andar a caballo o hacer cualquier cosa donde la hija de Verónica sea feliz. “Soy una afortunada. Tengo dos trabajos, en CNN y la radio Infinita. Cada uno con horarios que me permiten compartir con mi Antonia durante el día, almorzar juntas, dormir siesta juntas, salir a hacer trámites las dos”, comenta.

La periodista cuenta que su hija, para bien o para mal, sólo se duerme con ella. “Me pide que me meta con ella a su cama, que la abrace y le ponga la música que tiene en un monitor. Cuando está a punto de dormir, me dice que nos pongamos “espalda con espalda” y entonces sé que el sueño la vence… Es tan íntimo ese momento, sólo de las dos, que muchas veces mi marido ha entrado a la pieza y me ha tenido que despertar, porque yo me duermo con ella, imposible no ceder al sueño si Antonia siempre está calentita”.

¿Cómo te has sentido en este embarazo?

Afortunadamente tengo embarazos súper buenos en términos de los síntomas. Solo tengo algunos trastornos en la piel y el pelo. Al principio había algunos alimentos que no toleraba bien, como el pollo. En mi primer embarazo tuve un alza de peso excesivo y un síndrome edematoso los últimos meses que me complicaron mucho el día a día. En este embarazo, he vuelto a reencontrarme después de años con el manjar, pero no he tenido antojos de algo en particular. Me encanta comer, entonces no he tenido mayor variación respecto de mi vida sin embarazo.

¿Cómo cambió tu vida ser mamá?

Mis dos embarazos han sido bien planificados. Tomar la decisión de tener hijos fue porque, como padres, estábamos listos para asumir esa responsabilidad. En la vida ya habíamos cumplido todos nuestros ciclos, no teníamos nada pendiente, entonces el cambio fue bienvenido. Sacrificar mis “sagradas” horas de sueño, mis tiempos de ocio fue muy lindo, porque era un cambio que ya era momento de experimentar.

¿Cómo te defines como mamá?

Me encantaría que eso se lo preguntaras a mis hijos en 10 años más. Sería la respuesta más objetiva…. Por el momento sé que soy en extremo besadora, abrazadora, y contendora en sus penas. Trato de estimular mucho a mi hija. Le converso todo lo que puedo, escuchamos música en el auto. Mi debilidad es que no he sido lo rigurosa que quisiera con el uso de las pantallas. Todavía en medio de la noche se mete a mi cama y no tengo energía para devolverla a la suya. Pero también entendí que cuando tenga 18 años voy a suplicar por dos minutos que comparta su sueño conmigo… Así que no me estreso.

¿Qué ha sido lo más lindo y lo más difícil de tu maternidad?

Lo más lindo es sentir que eres fundamental para otra persona. Que cuando tiene pena, dolor o está enferma sólo quiere estar contigo. Lo más difícil es sortear la inquietud permanente de no saber si lo estás haciendo bien, si aquello que estás tratando de enseñar se hace de la manera adecuada…. Porque cada acción u omisión puede hacer la gran diferencia en una buena crianza.

¿Eres mamá de reglas?

Trato de implementar las reglas que le permitan a Antonia grados de libertad e independencia sin traspasar ciertos límites. Me importa que se alimente sano y la alejo lo más posible de la comida chatarra mientras se pueda. Con sus horarios me cuesta un poco más, porque llego a mi casa a las 9 de la noche y a ella le gusta que yo la acompañe a dormirse entonces no se duerme lo temprano que a mí me gustaría. Me encantaría copiar la fórmula de mi papá conmigo. La mezcla perfecta entre disciplina y amor infinito.

¿En qué se parece tu hija a ti?

En lo físico, las dos tenemos muchos rulos. En su personalidad, las dos somos buenas para hablar y muy demandantes del cariño físico. Necesitamos muchos mimos y que nos expresen el cariño con abrazos y arrumacos. Ella tiene una personalidad bien fuerte. Se enoja con facilidad y con la misma facilidad se “desenoja”. Es muy demandante de cariños y abrazos. Sorprendente y locuaz; deliciosa al fin y al cabo.

¿Cómo te imaginas a tus hijos cuando grandes?

Unidos, como yo con mis hermanas, que fue el ejemplo que yo tuve en mi familia. Conscientes y agradecidos por lo afortunados que son por ser sanos, por la red familiar que tienen, solidarios y responsables. Sobre todo, que sientan que son realmente felices.

Como mujer de las noticias, ¿Qué noticia te gustaría darle a tus hijos el día de mañana?

Que Chile es el mejor lugar para vivir del mundo, donde la gente es la más feliz del planeta. Que la meritocracia y el esfuerzo es la única forma de llegar alto, que la salud, la educación y la seguridad son derechos inalienables. Que fue posible encontrar cura para enfermedades como el cáncer y otras propias del mundo que les tocará vivir.

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